Avanzaba por las calles desiertas, bajo un cielo anaranjado que indicaba el final del día. Andaba sin pensarlo, sin pararse a pensar donde caían sus pies. Pisó un charco y paró en seco al sentir el agua gélida en la piel, lentamente dirigió sus enormes ojos castaños hacia su zapato viejo y mugriento viéndose reflejada en la charca producida sin duda por la lluvia torrencial de los días pasados . Se preguntaba cuándo fue la última vez que se vio reflejada y la respuesta no llegaba a su mente, estaba demasiado cansada para preguntarse eso pero a pesar de su indiferencia ahí estaba el reflejo con la misma expresión que ella pero sin sentimientos, sin esfumarse mientras ella siguiera en ese lugar. Volvió a mirarse y ante la visión de sus ropas harapientas, su rostro lleno de suciedad y su pelo enmarañado no pudo evitar que una lágrima resbalara por su rostro y se reuniera con las miles de gotas que formaban el charco. Recordaba los días en que ella era bella y rica, cuando todos los días cambiaba sus ropajes, cuando lo más importante era lucir mejor que cualquiera de sus hermanas, cosa que antaño no le era nada difícil , y de cuando el sufrimiento era algo que no conocía, algo que le era ajeno y que si todo hubiera salido bien nunca hubiera conocido.

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