Escrito el: 7.01.10 y 8.01.10
Un coche cegó mis ojos claros y el grito de alguien me hizo salir de mí cabeza. Pero no lo hizo suficientemente a tiempo como para esquivar el golpe, como para apartarme de la calzada y evitar el coche que se precipitaba sobre mí. Rodé unos metros más allá y un dolor agudo me hacía pestañear varias veces porque no estaba segura de si era un sueño o una pesadilla. El asfalto estaba ardiendo ya que era verano y mis codos ensangrentados escocían tanto que una lágrima rodó por el rabillo del ojo hasta caer, también, al asfalto.
-¡Niña, niña! ¿Estás bien?- Me preguntó una mujer de mediana edad con algo rojo en la cabeza, creo, un pañuelo.
No le contesté, ya que ni si quiera valía la pena. No sentía nada, no oía nada… Solo el agudo dolor de cabeza. Estaba ausente, como si esto no me estuviera pasando a mí. Y aunque era un sueño era bastante real.
Cerré los ojos y sonreí pensando que pronto me despertaría como todas las mañanas a las ocho y diez para montar en bicicleta. Noté unas manos sobre mi nariz, las cuales comprobaban si aun respiraba, eran suaves y frías quise abrir los ojos para averiguar por mí misma quien era el o la propietario o propietaria de esas manos tan suaves. Pero cuando lo hice, el sueño cambió de perspectiva. Me veía a mí, acostada en el suelo, con un charco de sangre que me rodeaba todo el cráneo y a tres o cuatro personas mirándome como a un pez en un acuario. Levanté la mirada y vi como el tráfico estaba parado, como el viento había cesado de pronto y como el Sol, se iba apagando cada segundo que respiraba. Se iba apagando… Hasta que de pronto, no hubo luz de la que resguardarse, no había luz de la que pestañear… No había luz, con la que mirar.
-Hola – Dijo alguien detrás de mí. O a un lado, no sé, no veía nada. –Tranquila - Me calmó al ver que intentaba enfocarlo con la vista y no lo encontraba. Era una voz… Una voz aterciopelada, dulce, cautivadora… No sabría distinguir si era de hombre o mujer, pero sin duda era la voz más bonita que había oído jamás.
Desde luego ese sueño estaba siendo de lo más extraño, ya se veía riendo y haciéndose la interesante con su amiga Olivia Twston, contando su historia como si de un secreto se tratase. Ya se veía…
-Ya quedaría poco para despertar, ¿tardaría mucho el pitido del reloj en sonar?- Pensó un momento. No le gustaba ese sueño que estaba teniendo, no le gustaba nada.
-¿Lilian?- Dijo esa voz cariñosa. Puso una mano en su hombro descubierto por su camiseta de tirantes y se quedó atónita al comprobar que las manos que se habían posado en sus ojos eran las mismas manos, que ahora, le tocaban el hombro.
No entendía nada, quería despertar, quería montar en bicicleta, quería reír cogiendo mariposas de las flores, quería… Quería despertar.
Se apartó rápidamente de esa mano y empezó a llorar por el agovio, pero, cuando se fue a limpiar con la mano las lágrimas vio, o noto, que no había ninguna lágrima que apartar de sus mejillas. No había nada, ni si quiera tenía rostro, era un tacto opaco, inexistente… Ella quería despertar de una vez por todas. Gritó con todas sus fuerzas pero no se oyó nada, de su garganta no salió sonido alguno.
-¿Lilian?- Se volvió a oír esa voz. La voz que en su momento le pareció maravillosa, única y especial ahora le parecía un sonido cargante. Estaba irritada, cansada y con ganas de llorar y ni si quiera podía…
Quería despertar, simplemente eso.
Se quedó quieta, se tranquilizó y cerró los ojos para cerciorarse de algo de lo que se acababa de dar cuenta.
No sentía absolutamente nada. Ni calor, ni frío, ni si quiera… ¡Ni si quiera respiraba! No le hacía falta hacerlo.
Entonces se dio cuenta, también, de que ya no se despertaría nunca más. De que no volvería ha montar en bicicleta, ni a reírse cogiendo mariposas ese verano, ni ese ni otro, ya que nunca habría otro. Ahora lo entendía todo… Ella ya se había despertado esa mañana, ya había montado en bicicleta y… Era de noche. El calor y la luz eran aquellas manos suaves y fuertes.
No se volvería ha despertar.
-Estoy… Estoy muerta. - Pensó, esta vez sí, en voz alta.
Sonrió.

0 ideas independientes:
Publicar un comentario