viernes, 22 de enero de 2010

Rascacielos

Bullicio en la ciudad. Pero ella permanecía indiferente mientras la gélida brisa invernal rozaba su piel de porcelana y agitaba suavemente su cabello mientras permanecía sentada en una de las tantas azoteas de aquella gran metrópoli. La voz de la ciudad fluía por el aire y se expandía mezclándose con las dulces notas de una melancólica melodía cuya procedencia le era desconocida, la gente se movía al ritmo marcado por su ajetreada vida. Acariciaba suavemente al pequeño gato persa, el cual ronroneaba dando a entender que le agradaba. No había sonrisa en su cara ni lágrima resbalando por su rostro, su mirada era serena y limpia, estaba tranquila. Empezó a tararear una canción en voz baja mientras el gato gris de ojos azules bajaba de su regazo, una canción con promesas, promesas rotas. Rememoraba los acontecimientos de hoy, que ahora se le antojaban lejanos y difuminados en neblina, al fin y al cabo no era más que una de otras tantas tristes historias neoyorkinas, la suya, no era más que otra historia de rascacielos.



Solo es una historia con alma sucedida entre rascacielos


1 ideas independientes:

crazylaught dijo...

Me encantas, Me encanta *O*

En serio, sigue así :D

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