lunes, 4 de enero de 2010

Quizás, no sé


- Los días no son días si no está él.- Dijo sentada en una esquina con la cara enterrada en sus manos de porcelana.

- Quizás las nubes dejen de ser blancas algún día. Quizás, puede que no haya otro día, que la tierra se niegue a moverse un centímetro más. No sé si el tiempo dejará de pasar dejándonos congeladas en este momento. No sé nada de eso, pero si sé que no permitiré que tu cara se vuelva a empapar de esquirlas de alma dejando su rastro en tus ojos, no dejaré que ni un sollozo más escape de tu garganta en la noche, no podré dejar que te sigas apagando día a día cómo una vela en la oscuridad. No, no podré, ¿y sabes por qué?.- Levantó la vista suavemente, con sus ojos negros ojerosos y cansados escrutó mi mirada intentando descifrarla como siempre hacía y sin comprender los cerró esperando una respuesta.


- Porque tu tampoco dejaste que lo hiciera.-


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